Lipedema

Lipedema, linfedema y lipolinfedema: en qué se diferencian

Por Seila Sánchez, dietista · Lectura: 7 min

Lipedema, linfedema, lipolinfedema. Tres palabras que suenan parecido, que comparten síntomas y que se confunden con frecuencia, incluso entre profesionales sanitarios. El problema es que son enfermedades distintas, con causas distintas y tratamientos distintos: confundirlas retrasa el diagnóstico y puede empeorar el pronóstico.

Este artículo es para quien lleva tiempo con las piernas hinchadas, pesadas o doloridas y todavía no tiene un diagnóstico claro. Entender qué distingue a cada una de estas tres enfermedades es el primer paso para que te traten bien.

Qué es el lipedema

El lipedema es una enfermedad crónica del tejido adiposo que afecta casi exclusivamente a mujeres. Se caracteriza por una acumulación bilateral y simétrica de grasa en caderas, muslos y piernas —que no responde a la dieta ni al ejercicio— acompañada de dolor, sensibilidad al tacto y facilidad para hacerse hematomas.

Sus características clave:

Qué es el linfedema

El linfedema es una enfermedad del sistema linfático. Ocurre cuando los vasos linfáticos están dañados, bloqueados o son insuficientes para drenar correctamente el líquido linfático. El resultado es una acumulación de líquido en los tejidos —un edema— que puede afectar a brazos o piernas.

Existen dos tipos: el primario, de causa genética, y el secundario, el más frecuente, que puede aparecer tras cirugía oncológica, radioterapia, infecciones o traumatismos.

Sus características clave:

Qué es el lipolinfedema

El lipolinfedema es la combinación de ambas. Ocurre cuando el lipedema avanza —habitualmente en estadios III o IV— y la acumulación de tejido graso empieza a comprometer los vasos linfáticos, generando un componente de linfedema secundario.

Es la forma más compleja de las tres, porque el tratamiento tiene que abordar los dos componentes. La guía alemana S2k de lipedema (2024) plantea un abordaje secuencial: primero la terapia descongestiva del linfedema y después el tratamiento específico del lipedema. Las opciones quirúrgicas, cuando se plantean, corresponden al equipo médico, no al abordaje nutricional.

Tabla comparativa: lipedema y linfedema

Lipedema Linfedema
CausaTejido adiposo patológicoSistema linfático dañado
DistribuciónBilateral y simétricaPuede ser unilateral
PiesLibresAfectados
Signo de StemmerNegativoPositivo
Al elevar la piernaNo mejoraSí mejora
DolorFrecuente y espontáneoMenos frecuente
Responde a la dietaNo, por sí solaParcialmente
Afecta a hombresRaramente

Cómo se diferencia cada uno

El diagnóstico es fundamentalmente clínico: se basa en la exploración física, la historia de la paciente y una anamnesis detallada.

El signo de Stemmer es la prueba más sencilla y más utilizada. Consiste en intentar pellizcar la piel del dorso del segundo dedo del pie. Si se puede hacer con normalidad, el signo es negativo y orienta hacia lipedema. Si no se puede porque la piel está engrosada y dura, el signo es positivo y orienta hacia linfedema.

En casos complejos, o cuando se sospecha lipolinfedema, pueden emplearse pruebas de imagen —linfogammagrafía, resonancia magnética o ecografía— para el diagnóstico diferencial.

Ninguna de estas tres enfermedades se diagnostica por el aspecto de las piernas en una foto. Si te reconoces en lo que estás leyendo, el paso siguiente es una valoración médica, no una dieta.

El papel de la alimentación en cada una

Las tres comparten la inflamación como denominador común, pero el enfoque nutricional cambia según el diagnóstico. Y en las tres la alimentación es un apoyo: acompaña al tratamiento médico, no lo sustituye.

En el lipedema

La base es un patrón antiinflamatorio de tipo mediterráneo, con reducción de ultraprocesados y azúcares. Existe investigación sobre patrones bajos en hidratos y cetogénicos, con resultados prometedores en dolor e inflamación (Amato et al., Nutrients, 2024), pero son abordajes exigentes que requieren supervisión y no encajan en todos los casos: no son un punto de partida. Lo que está claro es lo contrario: la restricción calórica sin más no funciona en el lipedema.

En el linfedema

El foco se pone en reducir la carga del sistema linfático. Se suele trabajar con moderación de las grasas totales, control del sodio dentro de las recomendaciones generales de población, proteína suficiente para mantener la integridad de los tejidos y omega-3 por su efecto antiinflamatorio. La guía alemana S2k (2024) recomienda dar información nutricional desde las etapas iniciales y señala que, cuando existe exceso de peso concomitante, reducirlo mediante una alimentación saludable puede disminuir el volumen de la extremidad.

En el lipolinfedema

El abordaje integra los dos: base antiinflamatoria, control de grasas saturadas, moderación del sodio y proteína suficiente. Al ser el cuadro más complejo, es también donde más sentido tiene el trabajo coordinado entre el equipo médico, la fisioterapia especializada y la parte nutricional.

Conclusión

Lipedema, linfedema y lipolinfedema no son lo mismo. Confundirlos lleva a tratamientos equivocados que no solo no mejoran los síntomas: pueden empeorar la evolución.

Si tienes síntomas que encajan con alguna de las tres y todavía no tienes un diagnóstico claro, busca un profesional especializado. Y si ya lo tienes y quieres trabajar la alimentación adaptada a tu caso, así es como acompaño el lipedema.

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Fuentes

Material divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.
SS

Sobre la autora

Seila Sánchez — Dietista de enfoque conductual, asociada a ASNADI (nº ES-2951-AS) y Trabajadora Social, formación que sostiene su forma de trabajar. También Técnico en Farmacia y Documentalista Sanitaria. Acompaña a mujeres +40, tratamientos con GLP-1 y lipedema. Conóceme.

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